martes, 14 de julio de 2009

De una Oruga que se convirtió en mariposa


Una noche en la que, como todas las noches, el Viejo Cuentacuentos contaba historias a la Pequeña Momo, cuidando de sus sueños, metió la mano en el bolsillo y sacó una pequeña caja de cartón con una serie de agujeros. Con una sonrisa se la tendió a la Pequeña Momo, quien con gran ilusión abrió la pequeña caja y miró en su interior.

No pudo evitar dejar escapar un grito al ver su contenido.

-Es una oruga, mi Pequeña Momo. Te la regalo para que cuides de ella.

Una sonrisa iluminó el rostro de la Pequeña Momo. Aquella oruga era preciosa, llena de colores, con su cuerpo ondulante y todo el día comiendo y comiendo, no importaba cuando abriera la cajita para poder verla otra vez,la oruguita seguía comiendo.

Pasaron los días rápidamente y Momo observaba a su nueva amiga, le contaba cosas, historias, inventaba juegos e incluso cuando tenía algún problema se lo contaba a ella también. El Viejo Cuentacuentos simplemente la observaba.

Una noche sin embargo el Viejo Cuentacuentos encontró a la Pequeña Momo envuelta en lágrimas. Sin preguntarle el porqué de su llanto, la abrazó y esperó a que ella se lo contara.

-La oruga que me regalaste... ¡Ya no está! En su lugar hay una cosa extraña, como si se hubiera envuelto en una coraza... Ya no juega conmigo y ha dejado de comer...

El Viejo Cuentacuentos sonrió y con una dulce voz, la que siempre usaba cuando le enseñaba algo a la Pequeña Momo, empezó a decir:

- La oruga que te regalé es un animal mágico, mi Pequeña Momo.

-¿Mágico?-repitió ella con curiosidad.

-Tu preciosa oruga se ha transformado en algo que se llama crisálida. Verás, durante todo este tiempo no ha parado de comer y comer,preparándose para la siguiente fase de un proceso maravilloso llamado metamorfósis. Esa fase, la de crisálida, aunque extraña y puede que aburrida es muy importante para tu oruguita, porque dentro de esa armadura aunque no lo veas están ocurriendo muchas cosas. Dentro de esa coraza que la envuelve, la oruga se está convirtiéndo en una mariposa.

-¿De verdad?

-Es cierto,mi Pequeña Momo. Todo ocurre dentro de ese armazón: le crecerán patitas de mariposa e incluso preciosas alas de mariposa. Toda ella cambiará, y cuando lo hagas tendrás una bella mariposa siempre contigo... Simplemente tendrás que tener paciencia.

-¡La tendré, Viejo Cuentacuentos! ¡Confió en ti!

Los días pasaban muy lentamente y la Pequeña Momo no dejaba de observar la crisálida, esperando que la promesa del Viejo Cuentacuentos se hiciera realidad...

Entonces un día ocurrió: de pronto la crisálida se abrió: primero fue un pequeño agujerito por donde apenas podía salir un extraño ser de muchos colores. Lentamente la mariposa surgió de la crisálida, mirando extrañada el mundo que le rodeaba, el mundo que veía con otros ojos. Sus alas se encontraban arrugadas, y por un momento la Pequeña Momo sintió ganas de ayudarla a salir del todo aque estirara sus alas, pero estaba tan absorta en el proceso que no hizo nada.

La mariposa le miró y entonces comenzó a estirar las alas hasta desplegarlas completamente en un festival de colores. Las movió, lentamente al principio con miedo de enfrentarse a aquel nuevo reto, sabiendo que podría fracasar pero que debía intentarlo... Y entonces comenzó a volar, volar alrededor de quien había jugado tantas veces con ella. Y la Pequeña Momo simplemente pudo decir:

-Es el mejor regalo que me han hecho nunca.

Escondido entre los sueños de la Pequeña Momo, el Viejo Cuentacuentos la observaba con una sonrisa en los labios, esperando que pronto la Pequeña Momo también algún día se convirtiera en una bella mariposa.

1 comentario:

Paulina dijo...

Me encanta tu blog...¡Te salió genial!